.: Temporada 2008-2009 :.
CICLO I 10.11/09 MUSEO NACIONAL DE ARTE
Notas al programa
Primera parte (música nativa)
Sikus Q’antus (provincia Baustista Saavedra), Sikus Chiriwano(provincia Larecaja), Sikus Palla Palla (provincia Camacho). Interpretamos esta música siguiendo los paradigmas sonoros de origen (el mundo aimara altiplánico), lo cual demanda un enorme esfuerzo técnico y de comprensión. Al mismo tiempo, diseñamos movimientos y desplazamientos escénicos de la orquesta donde lo visual evidencia deliberadamente que tocamos esa música a préstamo, con respeto y honor.
Segunda parte (obras contemporáneas)
Cantos de tierra (1990) En las culturas altiplánicas el ser humano visualiza el tiempo pasado a su frente. Lo acontecido es todo lo que puede contemplar ante sí formando él mismo parte integral del cuerpo temporal. De acuerdo a este concepto, el tiempo no pasa, sino que permanece; es espacial (no lineal) y estático (no fluyente). Cantos de tierra es una aproximación a esa noción de tiempo.
Emocionalmente es una evocación a la tierra como elemento orgánico, como fuerza de la naturaleza, como paisaje. Tierra de tonalidades ocre, de infinito horizonte, de serenos y colosales volúmenes.
Formalmente, en las partes de inicio y conclusión, Cantos de tierra presenta sikus-de-11-y-12 en registro malta (medio), completando la instrumentación un juego de tambores de agua, que con su ritmo introspectivo de sucesiones y pausas, sustenta la construcción en bloques modulantes de los sikus. En la segunda parte, profundizando aún más el clima reflexivo precedente, los mohoceños en registros bajo, salleba (tenor) y eraso (alto), y luego los sikus toyo (contrabajo), dicen una letanía abruptamente interrumpida por la estridente aparición de sikus ch’ulis (sopranos) y wankara (tambor con resonadores). Al cabo de un vertiginoso ascenso toda la energía se disuelve, dando lugar a la recapitulación final. (CP)
Cantos crepusculares (1999) Fue compuesta por encargo de la Südwest Rundfunk (Radio del Sudoeste de Alemania) y estrenada en el Festival Donaueschinger Musiktage – Alemania 1999.
En su forma, Cantos crepusculares es un continuo sonoro estructurado sobre una multiplicidad de ideas temáticas que crean atmósferas, a veces por sí mismas, a veces en libre relación con otras ideas semejantes, y aún con aquellas de carácter opuesto. En la dialéctica intrínseca de cada atmósfera se suscita la atmósfera sucesiva, como una consecuencia natural de la energía acumulada. Así la música fluye.
Cantos crepusculares, presenta elementos cíclicos cuyas apariciones y re apariciones tendrán siempre un sentido cambiado. Propone también elementos eventuales, y momentos de concentración expresiva. Pero la constante en todos ellos, es el tratamiento de la textura interior de cada material y de toda relación entre materiales. La textura – labrada desde el parámetro de la articulación - es el argumento sonoro principal de esta obra. Cantos crepusculares no pretende ser una música descriptiva respecto de lo que su título evoca. Es más bien una obra de correspondencia anímica con el crepúsculo, con su mágica y lenta luz cambiante.
La partitura está escrita para una orquesta de 18 músicos que alternan los siguientes instrumentos: 16 waka pinkillus, 4 q’enas pusipías grandes, 4 pífanos grandes, sikus laqitas (2 pares de toyos y 4 pares de sanqas), 2 pares de sikus de 11 y 12 (ch’ulis), 6 mohoceños (2 en registro bajo, 2 en registro salleba y 2 en registro eraso, todos de tropa Wara Octava), 2 bombos de Italaki, 2 wankaras, 1 caja chapaca. Todos éstos, procedentes de la antigua tradición del Altiplano boliviano. (CP)
Integrantes OEIN Ciclo I
Carlos Gutiérrez, Daniel Calderón, Maycol Conde, Josué Conde, Miguel Llanque, Carlos Nina, Carolina Ruiz, Roxana Riqueza, Andrés Salinas, Ángel Martínez, Raquel Pinto, Margot Pinto, Nirka Condori, Osmar Rojas, Tatiana López, Gabriela Saravia, Jenny Castaño, Ximena Castaño, Sergio Castaño, Brayan Miranda, Pablo Mamani
CICLO II 15.16/10 Auditorio de la CAF
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